Por qué NO usar formatos propietarios como "docx"
Prólogo
Resulta que, estando hoy navengando por la red tranquilamente, me llama mi hermano. Me acerco a él y le pregunto cuál es el problema. Me explica que su profesora le ha mandado un email con un formulario que debe firmar para una excursión del instituto y que no es capaz de abrirlo (usa Openoffice.org, por supuesto). En cuanto miro la extensión y veo “docx” pienso: ya está liada. Al final, después de buscar soluciones por la red, di con una aplicación para el Openoffice.org que permite leerlos (cosa que ni el Office de Micro$oft anterior a 2007 puede). Problema solucionado (de momento).
El lector de “docx” para Openoffice,org—> Descargar
¿Qué aprendemos de todo esto?
Bien. Los formatos propietarios como su nombre indica no son de uso público, es decir, tienen un dueño, y eso implica varias cosas. Por lo pronto, necesitar adquirir (y pagar) un programa que trabaje con ese formato en concreto. Depués debes pagar las licencias de uso y demás actualizaciones. Si eres más espabilado y usas una suite ofimática libre, alomejor puedes leerlo sin pagar un duro (como ocurre con los doc). La cosa es que para que tu programa libre pueda leer un formato propietario, los programadores de dichos programas deben hacer ingeniería inversa, ya que los dueños no abren el código ni a la de tres. Provocando que pasemos semanas o meses esperando que algún hacker sea capaz de darnos la “aplicación salvavidas” que haga que podamos ir a la excursión del instituto (leer prólogo).
El otro problema (y el más gordo) radica en la propiedad del formato. Si tú escribes un trabajo de 100 folios y lo guardas en un formato propietario, y la empresa dueña de ese formato quiebra, o le sale de las narices no dar mas soporte al programa con el que lo lees, adiós trabajo. Un formato libre nunca tendría esa restricción ya que al estar disponible su código fuente, en el peor de los casos siempre podrías programar tu propio programa para leerlo. Así que un trabajo (sea del tipo que sea) guardado bajo formatos propietarios no son realmente tuyos (lo hayas escrito, investigado y parido tú), son de la empresa que puede cambiar a su antojo las directrices de usabilidad de ese formato (actualizaciones que debes hacer obligatoriamente, extensión de licencias…)
Resumiendo.
-Los formatos propietarios lacran el progreso poniendo barreras al uso y la forma de esos formatos.
-Los formatos propietarios son peligrosos, ya que dependes por entero a la decisión de una compañía.
-Los formatos propietarios son caros. Y no sólo por el dinero, sino por la cantidad de tiempo y recursos que deberás usar para estandarizar tus equipos.
Los formatos libres otorgan: Libertad, seguridad, eficiencia, rentabilidad y calidad.
Comienza hoy a usar tu libertad usando OpenOffice.org o cualquier suite ofimática libre.
Campaña “Tu lo lees, yo lo leo”






Tienes toda la razón Klomiz, y yo también defiendo la libertad. Pero la plena libertad,
que permite que cada uno, una vez conocidos todos los sistemas, sus ventajas e inconvenientes, se decante por el que más le guste…linux, macos, windows. no?
“Libertad no es elegir quién es tu amo, sino no tener amo” Richard M. Stallman
Eso que dices si en la práctica se pudiera hacer, estaría bien. Pero la realidad es que los métodos monopolísticos de Micro$oft, provocan que en muchas ocasiones no haya verdadera libertad para elegir.
Gracias por el comentario, espero verte más por aquí
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