Ranking Wikio
Wikio – Top Blogs – Linux
Últimos Comentarios
Entradas
Suscríbete

Usa el feed RSS para recibir todas las actualizaciones.

RSS Panda

Unete. Ya somos Lectores.


Mail También puedes suscribirte usando tu dirección de correo:

La paradoja de la libertad

carcel

Tener completa libertad de elección, implica poder decidir no ser libre. Esto no supone un problema si esa elección personal, es voluntaria y sin coacción ninguna, y si no perjudica a los demás. Pero, ¿qué ocurre si tomo una decisión ejerciendo mi libertad y perjudico al prójimo?

El software libre es aquel que nos da las cuatro libertades promulgadas por Stallman:

  • La libertad de ejecutar el programa, para cualquier propósito (libertad 0).
  • La libertad de estudiar cómo trabaja el programa, y cambiarlo para que haga lo que usted quiera (libertad 1). El acceso al código fuente es una condición necesaria para ello.
  • La libertad de redistribuir copias para que pueda ayudar al prójimo (libertad 2).
  • La libertad de mejorar el programa y publicar sus mejoras, y versiones modificadas en general, para que se beneficie toda la comunidad (libertad 3). El acceso al código fuente es una condición necesaria.

Sin embargo, hay una situación en la que el software libre podría no serlo tanto.

Hay muchos tipos de licencias libres, y entre ellas, existen dos muy importantes: La BSD y la GPL.

Supongamos que un usuario obtiene de Internet una aplicación libre. Decide en un momento dado, ejecutar el programa (libertad 0), y ve que le gusta cómo funciona. Más tarde, estudia el código fuente del programa, con la intención de cambiarlo a su gusto (libertad 1). Después, una vez hechos esos cambios, hace copias de su nuevo programa y se las pasa a sus amigos (libertad 2). Por último, como ve que el programa es bueno, decide que quiere sacar dinero con ello, con lo que intenta registrarlo como software privativo para tener las cualidades del nuevo programa en exclusiva. ¿Qué ocurre a continuación?

Si el programa estuviera licenciado bajo licencia BSD, ese usuario podría cerrar el programa, hacerlo software privativo y lucrarse con ello. Los desarrolladores anteriores, a los cuales pertenece la autoría en parte de esa aplicación, dejan de tener acceso al código fuente del programa, y la cadena de compartir se ha roto.

No obstante, si ese mismo programa hubiera estado licenciado con GPL, la misma licencia impediría publicar la aplicación de otra manera que no fuera libre, con lo que está garantizado el acceso al código fuente, la cadena de compartir sigue adelante.

Como podemos comprobar, existe una paradoja en una de las licencias. La BSD garantiza una libertad total, que incluye cerrar el programa que has adquirido de terceros en un momento dado. La GPL, restringe esa libertad, por tanto, la GPL es menos libre que la BSD. Sin embargo, al final, la que garantiza la verdadera libertad a la comunidad es la GPL, así que llegamos a la conclusión, de que es necesario una restricción previa de la libertad para proteger la libertad de los demás.

La libertad total, puede ser el primer paso para que esta desaparezca. Como no se puede confiar en la buena fe de todas las personas, se necesita un mecanismo que proteja a los demás, cuando uno intenta transgredir el espíritu de solidaridad del software libre.

En este caso, es necesario sacrificar un poco de libertad individual para que la libertad de toda la comunidad sea plena. ¿Cuál es la licencia verdaderamente libre? La GPL.

Stallman lo tenía todo previsto.

Bookmark and Share

12 comentarios para “La paradoja de la libertad”

Deja un comentario

Publicidad
Conectados
Ley Sinde-Wert
Encuesta

¿Te gusta el aspecto de PuL?

Ver resultados

Loading ... Loading ...